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Rafael Nadal se medirá a Nick Kyrgios este lunes por una plaza en los cuartos de final del Abierto de Australia.

El Otro Abierto De Australia De Nadal

El No. 1 se relaja jugando a los bolos, al parchís o comiendo en St Kilda

“Rafa tiene mucha presión encima, pero es que lleva muchos días fuera de casa, desde el 28 de diciembre. Veo necesario que haga otras para cosas para rebajar la atención, olvidándose un poco del tenis”.

Es palabra de Carlos Moyà, uno de los entrenadores de Rafael Nadal, ex No. 1 del mundo. El mallorquín defiende como nadie los descansos del campeón de 19 torneos del Grand Slam e impulsa con frecuencia los ratos de ocio para que el tenista se desconecte de la competición y libere la mente de todo lo que tiene encima.

Antes de jugar los octavos de final del Abierto de Australia con Nick Kyrgios, Moyà habló con ATPTour.com sobre cómo está siendo la otra vida de Nadal en Melbourne.

Bolos. “Estábamos en Abu Dhabi y había una bolera al lado del hotel”, cuenta Moyà sobre el entretenimiento estrella de este Abierto de Australia para Nadal. “Jugamos un par de días allí, y luego vimos que aquí había una también donde nos quedamos, y hemos ido varias veces”, añade. “Somos varios del equipo los que jugamos, pero suele ganar Rafa. A los bolos, si juega por la noche, vamos un rato el día anterior. No hay nada marcado, lo que nos apetezca”.

Parchís. “Al parchís jugamos casi todos los días”, reconoce el técnico sobre la forma favorita del No. 1 de matar las horas muertas, además de su manera de pasar el tiempo antes de jugar los partidos. “Los habituales somos Rafa, su padre Sebastián, Rafa Maymò y yo, aunque van entrando nuevos jugadores de vez en cuando. A los bolos sí le ha ido bien, al parchís no tanto estos días…”.

Noches en familia. “Aquí en Melbourne está su familia: su mujer, su padre, su hermana…”, recuerda Moyà. “Si veo que ellos hacen planes me aparto un poco. Con la presión que tiene, más la exigencia del equipo, hace que sea importante darle espacio. Es necesario hacerlo, aunque es muy respetuoso con eso. Y es necesario hacerlo para que luego nuestro punto de vista tenga efecto. Por ejemplo, fuimos a comer todos juntos a St Kilda unos de los primeros días”.

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Calidad por cantidad entrenando. “En general, prefiero mucho más la calidad a la cantidad, pero entiendo que con 18 o 20 años tiene que haber mucho de lo segundo”, confiesa el entrenador del mallorquín. “A estas alturas de su carrera, la exigencia tiene que ser máxima y el desgaste mínimo, que no esté en la pista por estar”, sigue. “Es mejor para su cabeza y para su cuerpo. Eso es lo que hemos intentado aplicar. Tiene que haber un equilibrio, lógicamente. Si los resultados no salen significa que hay que cambiar algo. Hay que aplicar en cada momento lo que creemos que se requiere en esa situación”.

Comunicación a la carta. “A la hora de hablar con un jugador profesional es muy importante encontrar el momento, particularmente en su caso”, desvela Moyà. “Rafa tiene 10.000 millones de cosas en la cabeza. Si no está receptivo, por mucho que quieras decirle algo… es difícil que le llegue el mensaje. Tengo paciencia y espero siempre el momento idóneo, aunque a veces, si no llega, se lo digo igual”, sigue. “Por ejemplo, la charla sobre los partidos. Cada jugador es una historia, pero a Rafa le gusta tener la charla después del calentamiento. Hablamos después del calentamiento, cuando está preparando las raquetas y sus cosas”.

Tenis en compañía y... a solas. “Vemos tenis juntos a veces”, explica Moyà. “Vimos un rato juntos del partido de Federer contra Millman la otra noche, pero tampoco puedes estar cuatro horas en su habitación. Él se quedó allí cenando, yo me fui a la mía y los dos terminamos de verlo por separado”, continúa. “No hay una guía que diga lo tenemos que hacer. Son mil situaciones distintas y se trata de intentar descifrar cuándo tengo que estar ahí y cuándo no”.