© ODD ANDERSEN/AFP via Getty Images

Novak Djokovic alcanzó la tercera ronda en su primera participación en Wimbledon en 2005.

Bienvenido, Novak

El serbio demostró su potencial en Wimbledon 2005

Hay jugadores que desprenden un aura especial. Tienen magia en su muñeca. Más allá de las victorias o las derrotas, son capaces de transmitir que su raqueta guarda un potencial diferente al resto. Se distinguen por detalles que los hacen únicos. Y un joven serbio de 18 años, sin aún bagaje en al ATP Tour ni apenas historial en los Grand Slam, se destapó en Wimbledon 2005 como uno de los mayores talentos de futuro. Ni siquiera había pisado aún el Top 100 del FedEx Ranking ATP.

Apenas bastaron unos pocos puntos para que desde la grada Toni Nadal apreciase su talento. El entrenador del reciente campeón de Roland Garros unas semanas antes en París detuvo su paseo hacia el vestuario desde Aorangi Park, la zona de entrenamiento del All England Lawn Tennis and Croquet Club. Concretamente en la Pista 18. Allí, jugaba el argentino Juan Mónaco, habitual compañero de entrenamientos y amigo de su sobrino, contra un jugador que no había visto nunca.

–¿Quién ese chico?
–Tiene 18 años y es el ciento y pico del mundo.
–¿Cómo se llama?
–Novak Djokovic.

Toni retuvo a fuego ese nombre en su memoria. Después de observar el partido durante unos minutos retomó su camino hacia el vestuario, donde esperaba Nadal tan solo un año mayor que el chico que acababa de deslumbrarle con su juego. Cuando se reencontraron, pronunció una célebre frase que el tiempo demostró que sería cierta: “Rafael, tenemos un problema. Acabo de ver a un chico muy bueno”.

Más tarde conocieron la noticia de que el aún desconocido serbio para el público había derrotado a Mónaco por 6-3, 7-6(5), 6-3. Tan solo era la segunda victoria que sumaba en un Grand Slam (2-2), una categoría de torneos en la que se había estrenado ese mismo año con una apabullante derrota ante Marat Safin en el Abierto de Australia (0-6, 2-6, 1-6). Pero en Londres empezaba a avisar de que más pronto que tarde podría ser un jugador para tener muy en cuenta. En segunda ronda sobre la hierba inglesa le esperaba Guillermo García López.

También Podría Interesarle: Nadal Desvela Sus Mejores Y Más Duros Momentos En Wimbledon

El español estuvo impecable en el inicio de un partido que parecía totalmente controlado cuando dominaba 6-3, 6-3, 5-3. “Fue increíble porque lo tenía prácticamente ganado. Con 5-4 y 40-30 en el tercer set, saqué muy bien a la ‘T’ y me quedó una derecha a media pista para jugar un winner hacia su derecha. Miré al línea, que la dio buena y celebré la victoria”, relata García López.

Sin embargo, fue una alegría efímera. Cuando los jugadores se dirigían hacia la red para estrecharse la mano, el juez de silla corrigió la acción y señaló que la pelota había sido mala. “El partido continuó. Me desconcentré en ese juego y nos pusimos 5-5. Volví a hacer break y me puse 6-5, 40-0 con mi saque. Tenía otros 3 puntos de partido”. Pero el balcánico le fue obligando a jugar un punto más hasta salvarlos todos. También escapó del tie-break del tercer set (7-6[5]). Y del cuarto (7-6[3]). En el parcial definitivo, Djokovic cerró su primera remontada en un Grand Slam por 6-4 tras cuatro horas y ocho minutos.

Aquel chico de 18 años, que unos días antes había sorprendido a Toni Nadal, competía como un veterano. “Era un jugador que no se rendía nunca, con un potencial muy bueno. En sus golpes de fondo era muy sólido desde ambos lados. A lo mejor otro jugador no me hubiese remontado. Tal y como estaba el resultado, sacar ese partido adelante quiere decir que es un competidor nato”, asegura el español.

“Se veía que tenía potencial, por supuesto, para llegar”, recuerda García López. “Djokovic cree mucho en sí mismo. Es un ganador con muchas cualidades tanto de agilidad, movilidad como de golpeo. Es muy completo en todos los aspectos”, cierra un testigo directo del nacimiento de una de las grandes leyendas de la historia del ATP Tour.

Más Historias como esta