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El chileno Nicolás Massú es el entrenador del actual No. 5 mundial Dominic Thiem.

Massú, El Entrenador Perenne

El chileno es uno de los entrenadores más valorados del ATP Tour.

Con los brazos cruzados, la mirada fija en la cancha y los mensajes bien claros. Como un profesor que pacientemente prepara la enseñanza, Nicolás Massu (Viña del Mar, Chile; 1979) guía con mucha mano izquierda los entrenamientos de Dominic Thiem, ya consolidado como uno de los mejores jugadores del mundo. El chileno, que trabaja con el actual No. 5 mundial desde el pasado mes de marzo, una etapa en la que han conseguido algunos de los mayores éxitos de su carrera, disfruta una etapa formidable desde los banquillos.

Desde el O2 Arena de Londres, donde este domingo comenzarán las Nitto ATP Finals, el antiguo No. 9 mundial y campeón olímpico describe en ATPTour.com su pasión desde los márgenes de la cancha.

¿Por qué entrenador?

“Porque esto me apasiona. Desde muy niño estuve cerca del tenis. Empecé a jugar a los 5 años pero desde los 11 ya empecé a viajar por el mundo. Mi vida ha sido el tenis. Es algo que siempre me ha motivado día a día. Me encantaba la adrenalina de estar en un vestuario, salir a jugar, tener partidos importantes, entrenar, pensar en situaciones… Siempre he podido estar en las canchas. Al poco de mi retiro ya estuve con la Copa Davis. Eso también me ayudó a estar cerca del tenis rápidamente. Pero esa competición se juega 3-4 veces al año y tienes mucho tiempo libre. Pasaban meses donde no tenía la competencia del día a día hasta que empecé a trabajar en el circuito de mujeres. Estuve un par de meses con una chica y ahora con Dominic ya estoy full-time. Para mí es una motivación muy grande. Esto para mí es mi vida, es lo que más me apasiona. Siempre he considerado que trato de dar lo mejor de mí, soy un tipo muy energético, alguien que trata de buscar cómo mejorar. Me gusta esto, me gusta el ganar, el aprender de las derrotas y disfrutar de las victorias. Amo viajar. A mí me acomoda mucho este tipo de vida porque es lo que hice siempre. Este es mi hábitat normal y me gusta la competencia”.

Era su destino.

“Siempre supe que retirándome quería ser entrenador. Iba a ser el camino que tenía que hacer. Si llegaban bien y si no, mi oportunidad podría estar. Es lo mismo que sucedió con la Copa Davis. Cuando me retiré siempre dije que, algún día, quería ser capitán de Copa Davis. A la semana que me retiro, me llaman de la Federación para preguntarme si quería ser capitán. No me lo esperaba porque tenía 33 años. Imagínate con esa edad en esa posición. Me llega muy rápido y tomé el desafío porque creo que era un momento que podía aportar. Creí que era el momento para hacerlo. Sabiendo que la situación no era fácil y lo tomé.

¿Esperaba entrenar a un top tan pronto?

“Cuando me llegó la oportunidad con Dominic tomé la misma decisión. Había entrenado a jugadores, abrí mi academia de tenis en Santiago - se llama Massu Tennis - y de alguna forma ya estaba siempre tratando de mejorar. Viajaba, iba a los torneos, visité muchas academias, conversaba mucho,… Soy muy estudioso del tenis. Estaba siempre preparado para la situación que me tocara. Fuera cinco años más tarde u hoy. Los desafíos siempre hay que tomarlos porque hay que tener la experiencia. Nunca me pregunté si me llegaría ni cuándo. Simplemente me llega y trato de hacerlo lo mejor posible. Siempre tengo una actitud de aprendizaje, tengo la confianza de que cada día que pasa aprendo más. Obviamente que soy muy joven y la parte buena de eso es que conservo la energía.

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Usted sabe lo que es competir. Y competir ante jugadores aún en activo.

He jugado ante la mayoría de los jugadores del circuito. También puedo dar una opinión muy viva de lo que yo viví. Quizá la experiencia me la va a ir dando el tiempo, pero lo más importante es siempre querer mejorar. Esa ha sido mi clave. Nunca me conformó y siempre quiero más, en el buen sentido de la palabra. Eso me ha ayudado a levantarme todos los días con ánimo. Como fue en mi carrera: siempre estaba preparado para todo como tenista y ahora como entrenador mantengo la misma actitud. Eso me ha hecho ser fuerte.

¿Qué es lo más difícil de transmitir a un jugador?

Uno puede tener un estilo de juego que no es exactamente igual al jugador al que entrenas. Pero uno puede transmitir desde la experiencia qué es lo que le sirvió y lo que no. Cómo creo que hay que jugar y estoy al tanto de lo que está pasando. Hay que ponerse en la mente el estilo de juego que tiene tu jugador, porque le tienes que plantear el partido con el tenis del pupilo. Son muchas variantes que un entrenador tiene que manejar.

Ahora, la parte de que yo haya vivido el jugar ante muchos tenistas… Por ejemplo, en el grupo de Dominic están Djokovic y Federer. Con los dos jugué y entrené. Puedo tener sea visión del tiempo y también eso se conversa. Eso es algo bonito porque uno siente más tranquilidad de dar una opinión desde lo vivido. Cuando uno ve que esos resultados se dan: que Dominic le haya ganado a Federer dos veces y a Djokovic en la semifinal de Roland Garros, ayuda a que la conversación entre ambos fluya. Se diga ‘esto está funcionando bien’. También puede que esos partidos los haya perdido pero lo importante es ir a una con tu jugador.

Parece que se está consiguiendo con Thiem.

Cuando comencé a trabajar con Dominic estaba convencido de que podía jugar en cancha dura como en arcilla. Cuando a las tres semanas de trabajar juntos gana Indian Wells fue tremendo. Hoy tiene tres títulos de dura y dos de arcilla en el año. Obviamente, eso ayuda a que la química de conversación entre los dos vaya siendo positiva. Si no hubiera sido así, si se hubieran dado menos resultados, lo importante es hacer ver que la línea que llevamos es la que hay que seguir. Siempre con comunicación, esto es muy importante. Yo puedo creer y opinar muchas cosas, pero el jugador tiene que creer en el trabajo que se hace.

Usted ahí hace un buen trabajo psicológico.

Una cosa buena que hoy tienen los jóvenes que se retiraron hace poco y pueden seguir creciendo mucho. Yo soy muy abierto para tomar experiencia. Converso mucho con los entrenadores que tienen muchos años más que yo. Son tipos a los que escucho mucho, porque respeto a los entrenadores que llevan muchos años acá. Porque creo que puedo aprender mucho de ellos. Como todavía soy joven creo que esa experiencia va a ser importante para mí. Soy muy observador, escucho mucho y algún día me va a potenciar para lo que yo quiero ser. Con cada jugador que yo trabaje quiero dar lo mejor de mí.

Siempre soy muy de escuchar, ver vídeo, aprender. Es parte de la vida. Uno no puede pensar los mismo a los 20 años que a los 30, a los 30 que a los 40 ni a los 40 que a los 50. Son etapas normales de la vida que también son en el tenis. Tengo la energía y las ganas. Estoy viajando full-time. Para ser un buen entrenador tienes que estar dedicado al 100% a lo que estás haciendo. Este año he estado viajando mucho y estoy dispuesto a hacerlo porque es parte de mi trabajo. Para hacerlo bien tienes que estar 100% disponible para esto y hacer sentir a tu jugador que el entrenador siempre está ahí para poder trabajar.

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